Ser feliz en la empresa donde se trabaja

La revolución tecnológica tiene en alerta a las empresas tanto por la inversión que deben realizar para adecuar sus procesos e infraestructuras ante esta nueva realidad como por el impacto que este cambio comienza a tener en el bienestar y la salud mental de sus colaboradores, sin importar si pertenecen a las nuevas o anteriores generaciones.

Las empresas pueden elevar el bienestar y la felicidad de sus colaboradores, pero, además, a cómo la gente puede encontrar el equilibrio entre trabajo y felicidad.

Siempre se aduce al capital humano como la esencia de las empresas, pero en épocas de crisis, es lo primero que se sacrifica. ¿Cómo evitar que esto afecte a la organización?

Cuando los tiempos son difíciles, a corto plazo puede tener sentido ahorrar en capital humano. Después de todo, no parece urgente. Sin embargo, a largo plazo, por supuesto, es un error. Las organizaciones más exitosas son aquellas que atraviesan tiempos difíciles sin erosionar los fundamentos, las bases del negocio. Esto es, precisamente, lo que es el capital humano.

¿De qué se trata la psicología positiva y cómo se aplica al entorno empresarial?

La psicología positiva es esencialmente la ciencia de la felicidad, estudiar los factores que aumentan el bienestar individual, relacional y organizacional. Y cito algunos ejemplos de cómo las compañías pueden aplicarla. Primero, las empresas pueden ayudar a sus empleados a identificar y ejercer sus fortalezas. Las personas que conocen y usan sus fortalezas son más felices, están más motivadas y tienen más éxito en su trabajo. Segundo, proporcionar lo que la profesora de Harvard Amy Edmondson llama ‘seguridad psicológica’, que es la confianza de que ningún miembro del equipo será avergonzado o castigado si propone algo, pide ayuda o fracasa en una tarea. Cuando los errores se comparten y discuten, todos los miembros del equipo pueden aprender y mejorar.

Cuando se ocultan, no hay aprendizaje y es más probable que los errores se repitan. Tercero, motivan a los empleados a hacer ejercicio con regularidad: tres sesiones semanales de 30 minutos cada una tienen el mismo efecto que nuestra medicación psiquiátrica más poderosa. Por último, alientan a los empleados a tomar descansos regulares durante el día y respetan su tiempo en casa. Estar ‘encendido’ todo el tiempo no es útil para el empleado ni para la organización. Más no es necesariamente mejor. Necesitamos recargar nuestras baterías. La creatividad y la productividad disminuyen cuando no hay momentos de recuperación. Y eso incluye las vacaciones.

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